El virreinato de Nueva España fue el nombre que la administración del reino de España le dio a la región del continente americano en los territorios mexicanos y los estados de California, Nevada, Colorado, UTA, Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington y gran parte de los estados de Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma y Luisiana, así como la parte suroeste de la colonia británica en Canadá, que en el periodo en el que México era colonia de España, es decir, a comienzos del siglo XVI y principios del siglo XIX.
Este nombre se lo puso Hernán Cortés a los territorios que conquistó tras la caída definitiva de México –Tenochtitlán en manos de los españoles, por las semejanzas que encontró con el reino de España, y esto referido a la combinación de climas, reflejándose en uno y otro caso los climas templados, áridos y fríos.
Este virreinato fue una fuente muy importante de ingresos para el reino de España, en el que había importantes centros mineros como son los de Guajanato, San Luís Potosí e Hidalgo así como centros de exportación de riquezas más escasas en los territorios peninsulares.
Antes de la llegada de los conquistadores españoles a la zona esta estaba dividida en pequeños reinos los cuales tan pronto llegaron los españoles, se aliaron, sobre todo por una especie de temor a los dioses, de terror religioso que invadió a todos los pueblos indígenas. Los españoles a cambio, conservaron los pequeños estados independientes de indios, que aun hoy son la base de muchos estados mexicanos, con cultura propia y con una propia idiosincrasia, que se conserva perfectamente gracias en parte de la estrategia de conquista del imperio de España.
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sábado, 3 de octubre de 2009
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